"Lo nuestro es esfímero": Sábados 22.30 en El Núcleo (6 Nº 420 e/40 y 41)

OFF APUNTES DEL TEATRO PLATENSE

16.09.2011 | FabricAndo teAtro

Staff: Texto y entrevista: Lucía Zapata/Edición: Flavio Mogetta/Arte: Rafael Guerrero/Fotos: Manuel Cascallar

TODOS LOS SÁBADOS A LAS 22.30 EN EL ESCENARIO DE EL NÚCLEO  (6 Nº 420 E/40 Y 41) SE PRESENTA UNA COMEDIA ABSURDA, A CARGO DEL GRUPO TOPOGRÁFICO

Lo nuestro es esfímero inició, como la misma obra cuenta en su argumento, a modo de laboratorio experimental. Prueba y error, prueba y error, hasta llegar al resultado deseado.

La llegada del 2008 le trajo, a la directora Mariela Anastasio, la idea de comenzar con un proyecto teatral. Arrancó con el texto, que se enriqueció con sus percepciones docentes: “en ese momento había algo con el lenguaje, que es algo que atraviesa todo el texto de la obra, por eso el título mal escrito y dicho. Tiene que ver con mi trabajo, yo notaba que los alumnos hablaban muy mal y me quedé con eso. Y esa cuestión de la comunicación y el vacío de la palabra, y la invención de palabras, me interesó para empezar con esto”. 

Aunque reconoció a esta problemática como la base para su creación, la directora insistió en calificar de “raro” el origen de la pieza, que también está atravesada por algunos sueños y experiencias personales: “los estímulos fueron muchos, se mezclaron en mi cabeza y se volcaron ahí”.

Esta producción fue armándose y el grupo Topográfico, encargado de llevarla adelante, lo hizo a través de subsidio. Anastasio explicó que esta era otra de las ideas que venía rondándole por la cabeza: “con el grupo venimos trabajando desde el 2003 y yo estaba segura de que la próxima producción la quería hacer mediante subsidio. Veníamos trabajando como cooperativa, pero queríamos ‘legalizarnos’ como grupo de alguna manera, así que hicimos el proyecto para presentarlo al Instituto Nacional de Teatro”. También contaron con la ayuda del Consejo Provincial de Teatro Independiente, entonces gracias a dos subsidios armaron Lo nuestro es eSfímero, una pieza que les salió “cara” pero pudo llevarse adelante como ellos anhelaban. La directora reconoció que “fue un proceso de mucho aprendizaje, una instancia normativa para el INT pero de investigación para nosotros”.


El experimento

Una vez que estuvo listo el texto, la directora puso manos a la obra junto a los protagonistas masculinos, Néstor Villoldo y Ernesto Meza, que estuvieron desde el inicio. Llegaron “un par” de actrices, se fueron, y también entró en acción la escenógrafa y vestuarista Cristina Pineda, una parte “fundamental” para obtener el resultado requerido. Con ella se definió la estética del espectáculo: “nos fuimos al expresionista, miramos David Lynch, cine alemán, nos enganchamos con todo eso y se ve claramente en la obra”, precisó Mariela Anastasio, que en el medio de toda la creación fue mamá, por eso tuvo que postergar la puesta. El ensayo se extendió cerca de un año, tras la licencia por maternidad retomaron y por fin aparecieron “las chicas”, que son Ana María Haramboure y Andrea Cisneros, encargadas de los papeles de las hermanas siamesas. Tras unos ocho meses más de preparación, la obra pudo estrenarse en el mes de agosto, en la sala del Centro Cultural El Núcleo.

A pesar del debut, los integrantes del equipo continúan con los ensayos, para terminar de pulir la pieza. “En uno de los últimos ensayos generales antes del estreno le sacamos 10 minutos, yo venía viéndolo y en un momento duraba una hora veinte, era demasiado y todos estuvimos de acuerdo en quitarle una escena”, reveló la directora. Además contó que “en ese proceso de reconstrucción que empezó en los ensayos generales nos dimos cuenta que había cosas que no iban a funcionar. Y seguimos trabajando en eso después del estreno, que es una prueba para todos porque ves las luces, el espacio, te acostumbrás a la escenografía, es todo nuevo”.

Las charlas, el mantener los ensayos, reforzar las escenas y, sobre todo, el correr del tiempo, fortalecerán a la puesta que, según la propia Anastasio “va a crecer mucho con las funciones, para mí recién va a estar bien del todo el año que viene”.


1, 2, 3: probando

“Si no sale bien la filmación hoy, vamos a tener que contratar a alguien”, anunció la directora, mientras los asistentes técnicos acomodaban el trípode. “¿Ya está lista la cámara? Así hacemos una prueba”. Parece que no…

Los que sí están listos son los protagonistas masculinos: Néstor Villoldo y Ernesto Meza, casi una hora antes de subir a las tablas. Las mujeres, aún en el camarín, se retocan el maquillaje. Justo para esta función, la encargada de peinar y pintar a los actores estuvo enferma, pero gracias a los conocimientos de Ana María Haramboure sobre el tema, se pudo resolver el imprevisto. “Todos ponemos onda, todos colaboramos en lo que podemos”, dijo la actriz, mientras terminaba de acomodarle el rodete a su compañera Andrea Cisneros. 

Las chicas le piden al fotógrafo que se retire, porque se tienen que cambiar “al mismo tiempo”. Él cumple, pero enseguida se escucha “Manuel, ya podés pasar. Está bueno que le saques a esto”. La cámara dispara para retratar la coordinación con la cual las dos actrices se visten, pues su “al mismo tiempo” implicaba que el vestido es todo uno, ya que su papel es de hermanas siamesas. 

–¿No te pintaste las uñas? -preguntó Ana María. Al parecer, el esmalte se perdió o quedó en el auto- ¿Qué podemos hacer con rojo?

–Me voy a manchar -advirtió Andrea cuando su compañera propuso pintarla con lápiz delineador.

–Tenemos que salir IGUALES, te lo fijo con spray y otro problema resuelto.

En el escenario reclaman la presencia de las siamesas. Cerca de las 22.15 ya está el elenco completo en escena, mientras se terminan de resolver algunas cuestiones técnicas: prueba de luces y sonido, un alargue que no funciona, se acomodan las sillas y, cerca de 22.33 llega el anuncio de la directora: “en 8 minutos damos sala”. Las actrices repasan la “coreo” y los actores terminan de corroborar que todo esté en su lugar.

–En un minuto arrancamos, ¿cómo están? -quiso saber Anastasio.

–Bien.- fue la respuesta que llegó, fuerte, desde el escenario.

–Entonces, ¡mucha mierda!

[El Dato]

"Lo nuestro es esfímero" sube a escena todos los sábados a las 22.30, en el Centro Cultural El Núcleo (6 Nº 420 e/40 y 41). Esta obra del Grupo Topográfico cuenta con dramaturgia y dirección de Mariela Anastasio.
El elenco está integrado por Néstor Villoldo, Ernesto Meza, Ana María Haramboure y Andrea Cisneros.
El diseño de escenografía y vestuario son de Cristina Pineda. La realización es de Omar Anastasio. El diseño de maquillaje y peinados a cargo de Jimena Delpino, y las asistentes técnicas son Cintia Suárez y Vanina Bengochea.


Entender para reír

Los espectadores se preparan para ver "una comedia absurda con tinte expresionista", tal cual resume la sinopsis de Lo nuestro es esfímero. La escenografía y la aparición de los protagonistas centrales: Julío (Ernesto Meza) y Lelo (Néstor Villoldo) confirma el pronóstico. Y Mariela Anastasio, la creadora de la pieza se encarga de reafirmarlo: "la obra es una comedia rara".

¿Para qué se tiene que preparar el público?

Además de para divertirse, para conocer la historia de dos amigos que se reencuentran para reflotar un viejo invento, que habían abandonado por distintas cuestiones. Hacer resurgir ese proyecto conlleva algunos inconvenientes, como la aparición de unas primas siamesas de uno de los involucrados, entre otras tantas cosas. "Es como un negocio familiar medio trucho, que les termina saliendo bien porque van al exterior y les pasan cosas a partir de eso, pero no voy a contar más para que la vengan a ver. Es eso, un invento medio clandestino en el fondo de una casa y todas las cosas que empiezan a surgir a partir de esa empresa, que es como una Pyme rara", resumió la directora.

Con mucho ritmo, refranes adulterados al estilo "borrón y cuenta buena" o "no pongas piedras en la rueda", más los efectos especiales y las destacadas actuaciones, Lo nuestro es esfímero ofrece risas, pero también da la oportunidad al espectador de reflexionar sobre la manera en que hablamos y nos expresamos cotidianamente.


Una aproximación a la OBRA desde la OBRA:

Julío- (orgulloso) ¿Leo, Lelo?
Lelo- Seee… dale.
Julío- 14 miligramos de carbohidratos, 40 cm cúbicos de agua, 25 gramos de fécula de maíz, 3 gramos de ácido-sodio…
Lelo- (interrumpe) ¿Sólo tres?
Julío- Sí. Eso escribe.
Lelo- (con la mirada perdida en el espacio) Sólo tres… sólo tres… sólo tres…
Julío- (lo pellizca) ¿Lelo?
Lelo- (reacciona) Sí… hacele una marquita. A lo mejor le resbalamos con eso. Seguí.
Julío- …25 gramos de fertilizante… 30 cm cubícos de clorato de magnesio, extracto de suero de babosa, cantidad necesaria…
Lelo- Pará. Ahí hay otro problema. Esa cantidad no puede ser “a la bartola”… no… y me parece que podemos intervenirlo por otro producto: “Babosil”
Julío- ¿Babosil?
Lelo- Sí.
Julío- Pero eso es veneno. Eso es un peligro, es peligroso… tiene alquitrán… no… va a enloquecer a todo el proceso me parece.
Lelo- Pero no… ¡bestia! ¿qué sabrás vos de esto? (pausa, lo abraza) No querido…escuchalo a papá, oime: el babosil refuerza las estructuras de cartílago, ¿me seguís? Eso se lo escuché al Doctor Rodriguez Moro. ¿Sabés quién es el Doctor Rodriguez Moro? Una enminencia de la apicultura. El padre del fertilizante orgánico. Dejame a mí, mirá. Vamos a hacer esto: en vez de extracto de babosa, babosil directo. Y le metemos 5 gramos de ácido-sodio. Y colorante para tortas. Comprate de ese que se pone verde, porque con los ojuchos verdes me los cotizan más ¿sabés? A la gente le gusta los ojos gringos… ¿estamos claros?

Fuente: http://www.elargentino.com/nota-158152-Lo-nuestro-es-eSfimero-.html